06
MAR
2021

3º Domingo de Cuaresma



El tercer domingo de Cuaresma la Palabra de Dios pone frente a nosotros la expulsión de los vendedores y cambistas del templo.

Con  esta  acción  Jesús realiza un gesto profético, pues el templo ya no se ajustaba a los planes de Dios: demasiados intereses económicos, sociales y políticos ocultaban su sentido religioso originario.  Con esta acción y con su explicación Jesús anuncia la sustitución del templo por la persona de Jesús resucitado.

El Resucitado es el nuevo lugar de encuentro entre Dios y el ser humano. A partir de la muerte y resurrección de Jesús (destruid este templo y en tres días lo levantaré), Israel no necesitará reconciliarse con Dios a través de los sacrificios prescritos por la Ley; antes bien, el pueblo  quedará  reconciliado por la entrega que Jesús, el Cordero de Dios,  hace de sí mismo.  Ahora bien,  esto sólo podrá comprenderse a la luz de la Resurrección.

Este relato tuvo una gran importancia para los primeros cristianos. Tras la destrucción del templo en el año 70, el judaísmo reconoció la Ley como el “lugar” de la presencia de Dios. Para los cristianos, sin embargo, Jesús resucitado es el nuevo templo, la nueva presencia de Dios que establece su morada entre nosotros. Esto es lo que se nos invita a revisar en este camino de Cuaresma.


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