02
AGO
2020

Domingo 18 del Tiempo Ordinario



Reflexión de Cruz Campos Mariscal.
¡¡¡¡FELIZ DIA DEL SEÑOR!!!! Mateo 14, 13-21

 El relato de la multiplicación de los panes y los peces, como todos los milagros de Jesús, es un signo de algo más valioso que el pan de cada día. Por supuesto que el pan es importante, o mejor, es imprescindible para vivir. Pero no solo de pan vive el hombre. Y por el modo de contarlo San Mateo parece claro que quiere hablar de otra cosa mejor. Lo cuenta igual que la última cena: “tomando los cinco panes, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos”.

 San Mateo nos cuenta cómo Jesús se compadeció de la multitud y los alimentó con panes y peces para que no desfallecieran en el camino de vuelta a su casa. Pero Jesús, a los que lo siguen les da otro pan que los alimente espiritualmente, que les de fuerza en el combate de cada día contra el mal, y que los capacite para amar a Dios como padre y a los demás hombres como hermanos: su cuerpo y su sangre son el verdadero pan de vida.

San Mateo, al contarnos la multiplicación de los panes y los peces, nos indica casi sin darnos cuenta quién y cómo es Jesús: nos hace ver muy claramente que Jesús se compadeció de la multitud, curó enfermos y les proporcionó el alimento que necesitaban en ese momento. Al mismo tiempo nos sugiere que Jesús es más que Moisés, que dio el maná en el desierto a su pueblo; y que Jesús es más que el profeta Eliseo que con veinte panes dio de comer a cien personas y sobró.

Pero creo que San Mateo sobre todo nos quiere decirnos que Jesús se compadece hoy de nosotros y en la Eucaristía nos alimenta con su cuerpo y con su sangre, que no es para saciar el hambre física sino para saciar el hambre espiritual. Con este pan seremos capaces de amar a Dios y a los hombres, seremos capaces de dar de comer a los hambrientos (como sugiere en el evangelio cuando dice a los discípulos “dadles vosotros de comer”) y seremos capaces de superar las dificultades, como en otro tiempo los lectores del evangelio de San Mateo fueron capaces de resistir en las persecuciones.

 Un detalle importante: si ponemos en manos de Jesús lo poco que tenemos, un pan o un pez, él es capaz de multiplicarlo para saciar a los necesitados; si no le damos nada, no va a poder multiplicar nada. El pan de la Eucaristía nos obliga a compartir el pan de cada día.

¡FELIZ DOMINGO!


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