10
ABR
2018

"Gaudete et Exultate": Manual práctico para ser santos en la vida ordinaria



Gaudete et Exultate: Sobre el llamado a la santidad en nuestro mundo moderno’ha sido publicada hoy, lunes, 9 de abril de 2018, convirtiéndose en la tercera exhortación apostólica del Papa Francisco después de Evangelii Gaudiumy Amoris Laetitia.

El Santo Padre ha escrito esta exhortación para “hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades”, indica en el documento.

El texto de cinco capítulos y 98 páginas se puede considerar como un manual práctico sobre cómo ayudar a alcanzar la santidad en las circunstancias de nuestra vida ordinaria.

La carta contiene 5 capítulos: 1) El llamado a la santidad 2) Dos enemigos sutiles de santidad 3) A la luz del maestro 4) Señales de santidad en el mundo de hoy 5) Combate espiritual, vigilancia y discernimiento.

Sé santo

Francisco comienza la exhortación con una invitación para todos a vivir la santidad: “¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales”.

Asi, el Pontífice propone el camino en la Iglesia, “santa y compuesta de pecadores”, para “crecer hacia la santidad”.

En el segundo capítulo de ‘Gaudete et Exultate’, Francisco expone dos enemigos de la santidad: el gnosticimo y pelagianismo.

Bienaventuranzas y Misericordia 

«¿Cómo se hace para llegar a ser un buen cristiano?», la respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el sermón de las Bienaventuranzas –así comienza el tercer capítulo del documento: “A la luz del maestro”.

En esta parte de la carta, el Papa anuncia: “Quien de verdad quiera dar gloria a Dios con su vida, quien realmente anhele santificarse para que su existencia glorifique al Santo, está llamado a obsesionarse, desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia”.

Asimismo, advierte de que el “consumismo hedonista” puede jugarnos una mala pasada. También el “consumo de información superficial” y las “formas de comunicación rápida y virtual” pueden ser un factor de atontamiento que “se lleva todo nuestro tiempo y nos aleja de la carne sufriente de los hermanos”.

Discernimiento

“¿Cómo saber si algo viene del Espíritu Santo o si su origen está en el espíritu del mundo o en el espíritu del diablo?”: Francisco plantea esta pregunta en el quinto y último capítulo.

“La única forma es el discernimiento –propone el Santo Padre– que no supone solamente una buena capacidad de razonar o un sentido común, es también un don que hay que pedir. Si lo pedimos confiadamente al Espíritu Santo, y al mismo tiempo nos esforzamos por desarrollarlo con la oración, la reflexión, la lectura y el buen consejo, seguramente podremos crecer en esta capacidad espiritual”.

El Papa advierte de algunos riegos y límites de la cultura de hoy que nos pueden separar de Dios: la ansiedad nerviosa y violenta; la negatividad y la tristeza; la acedia cómoda; el individualismo, y tantas formas de “falsa espiritualidad sin encuentro con Dios que reinan en el mercado religioso actual”.

Por ello, el Pontífice propone cinco grandes manifestaciones del amor a Dios y al prójimo que considera de “particular importancia: aguante, paciencia y mansedumbre; alegría y sentido del humor; audacia y fervor; en comunidad; en oración constante.

(ZENIT – 9 abril 2018)


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