03
FEB
2024

5º Domingo de Tiempo Ordinario



    En este pasaje evangélico encontramos tres escenas.

           En la primera, en casa de Pedro, Jesús cura a su suegra de la fiebre y la capacita para el servicio: “se puso a servirles”.

    Después, a  la  puerta de  la casa,  con toda la población presente, cura a muchos enfermos y endemoniados y les impone silencio; es el recurso del evangelista para que la gente no se haga una imagen  parcial y  errónea  de la  persona  de Jesús y de su misión.

    La tercera escena nos sitúa a Jesús solo, de madrugada, orando. No se contenta con el éxito, necesita conocer la voluntad de Padre. Cuando acude Pedro y los discípulos, Jesús muestra su deseo de no conformarse con Cafarnaún, donde todo el mundo lo busca, sino de partir a otros lugares a cumplir el encargo recibido.

           Debemos aprender de Jesús  esa necesidad de “retirarse” para orar; debemos ser contemplativos. Y, al mismo tiempo, no contentarnos con “nuestra parcela” y nuestros “éxitos”, sino estar dispuestos a salir de nosotros mismos y de “lo nuestro” para llevar la buena noticia del Evangelio a todas partes, incluidas las periferias.


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