09
MAY
2021

6º Domingo de Pascua



Cruz Campos Mariscal

 

¡¡¡¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO EL SEÑOR!!!! Jn 15, 9-17

 

El evangelio de hoy habla de lo más importante de la vida: amor, alegría, amistad. Son tres elementos que van juntos, y sin los cuales la vida no merecería la pena.

La alegría es fundamental en la vida y no es un rasgo secundario del cristianismo. Siempre se ha dicho que un santo triste es un triste santo. Sin alegría no hay cristiano. Y sin alegría es muy difícil trabajar, amar, o simplemente vivir.

 

La alegría del cristiano no es fruto del bienestar material, ni de la buena salud, ni de un temperamento optimista, ni de una vida sosegada, tranquila y sin problemas. Pedro y Juan salieron del Sanedrín después de ser apaleados “contentos por haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús” (Hechos 5, 41).

 

La alegría cristiana es la alegría de Cristo en nosotros, y tiene su origen en Dios: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo”. “Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud”. La alegría y el amor vienen de Dios, a través de Cristo: saberse querido y en manos de Dios que nos ama y no nos deja de su mano; saberse amado por Jesús, que nos llama amigos y dio su vida por sus amigos.

 

La alegría cristiana normalmente no es euforia, ni tampoco rehúye el sufrimiento o el esfuerzo ni da la espalda al sufrimiento de los otros. Al contrario, la alegría es principio de lucha y esfuerzo.

 

Alegría y amor son un don de Dios que van juntos. Dios nos amó primero y en la medida en que reconocemos y experimentamos ese amor de Dios manifestado en Jesucristo experimentamos una alegría que nada ni nadie nos puede quitar.

 

La alegría y el amor son un don de Dios que tenemos que transmitir a los otros: que siga la corriente.

 

¡¡¡¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!!!


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