15
JUL
2022

Domingo 16 de Tiempo Ordinario



Encontramos, en este pasaje, dos mujeres que tipifican dos aspectos que deben estar presentes en todo discípulo de Jesús: acción y contemplación.

       Marta acoge a Jesús en su casa, cosa que no estaba "bien visto" en el ámbito judío, y se afana para que todo esté listo a tiempo. Su hermana María, en actitud de "discípulo", escucha la palabra de Jesús, cosa que no debía hacer, pues las  mujeres no podían estudiar  la Ley ni aprender de ningún maestro. Marta, que no ha entendido la actitud de su hermana, se queja ante el Señor.

       Jesús reprende, de manera cariñosa, a Marta; no critica el servicio que realiza, sino cómo se ha dejado absorber por él; la solicitud por su huésped es auténtica, pero las "muchas cosas" bloquean su acción y provocan angustia. Y Jesús la invita a mirar la actitud de su hermana.

       María ha elegido la mejor parte; si consideramos que la palabra "parte" alude en el  Antiguo Testamento  a la herencia  que Dios  distribuye entre las tribus, podemos decir que María ha elegido como el salmista: "El Señor es el lote de mi heredad y mi copa".

       Evidentemente, Marta y María no son sólo dos personas, sino ante todo dos actitudes que no pueden mantenerse una sin la otra en los seguidores de Jesús. En una época como la nuestra, en la que pasamos el día pendientes del reloj, este pasaje puede constituir un toque de atención  y de serenidad para revisar nuestras actividades y el modo de realizarlas, por si acaso están disfrazadas de servicio cristiano pero no hunden sus raíces en "lo fundamental".


Aviso Legal - RGPD

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared