30
JUL
2022

Domingo 18 del Tiempo Ordinario



Guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque ande sobrado, su vida no depende de sus bienes. Es la misma idea que la de San Pablo y la del Eclesiastés, ahora expresada por el mismo Cristo: la vida del hombre no depende de sus bienes.

Se mueren los más ricos y se mueren los más pobres. Al avaro de la parábola de este domingo no le salvaron los muchos bienes que había acumulado durante años. Ser esclavo de los bienes de aquí abajo es una necedad y una vaciedad.

Claro que necesitamos los bienes para vivir y que tenemos que usar  y apreciar  en  su justa  medida  los bienes de aquí abajo, pero manteniendo siempre la libertad y el desprendimiento interior, sabiendo que los únicos bienes que de verdad nos hacen ricos ante Dios son los bienes de arriba.

Cada cristiano en particular y la comunidad cristiana en general debemos usar los bienes de aquí abajo con desprendimiento, generosidad y libertad interior.  Una iglesia  cristiana  que aparezca  ante el mundo demasiado preocupada por los bienes de aquí abajo no es la Iglesia de Cristo, es un antitestimonio.


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