23
MAY
2021

Solemnidad de Pentecostés



CRUZ CAMPOS MARISCAL

 

¡¡¡¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO EL SEÑOR!!!! Jn 15, 26-27; 16, 12-15

 

Domingo de Pentecostés recordando la venida del Espíritu Santo. No se ve, pero su presencia se nota: nadie puede decir ¡Jesús es el Señor!; nadie puede conocer a Jesús, ni creer en Jesús, ni seguirlo e imitarlo en la vida sin la luz y la fuerza del Espíritu Santo.

Puede ocurrir que a veces lo olvidemos y pensemos que la vida cristiana se dilucida entre Jesús y cada uno de los creyentes, pero no es verdad. Nos lo dice el evangelio de hoy bien claro: “os enviaré el Espíritu de la verdad…y daréis testimonio de mi… os guiará hasta la verdad plena… recibirá de lo mío y os lo anunciará”.

Ya ocurrió antes. Los profetas del Antiguo Testamento hablaban en nombre de Dios, eran sus portavoces, gracias al Espíritu. Y su valentía, y los riesgos que asumían y los sufrimientos que tuvieron que soportar, todo ello se debía a la fuerza del Espíritu que los sostenía en sus tareas.

 

Los apóstoles en realidad no entendieron a Jesús hasta que recibieron el Espíritu el día de Pentecostés y a lo largo de toda su vida posterior a ese día. Antes no acababan de entenderlo, y en realidad apenas conocieron realmente quién era. Sólo a partir de la resurrección y de la venida del Espíritu cayeron en la cuenta de quién era, el por qué de su muerte y el verdadero alcance de su enseñanza.

 

Y no sólo eso. También se debe a la acción del Espíritu el hecho de vencer el miedo a los judíos y salir a la luz del día y predicar sin descanso afrontando persecuciones y condenas.

Así es como se cumplió la palabra de Jesús: el Espíritu les hizo conocer la verdad que es Jesús mismo y la fortaleza para dar testimonio de él.

 

Y eso ocurre también hoy en nosotros. El mismo Espíritu que ya recibimos en el bautismo viene hoy a nosotros, si lo acogemos con fe y nos guía a la verdad que es Jesús, a conocerlo mejor, a creer más fuertemente en él. Y el Espíritu puede también darnos fuerza para seguir mejor a Jesús, para vencer nuestros miedos y cansancios, nuestro egoísmo y nuestra cerrazón sobre nosotros mismos. El Espíritu puede darnos también el coraje y la valentía para ser testigos del evangelio, con la palabra y con la vida. Y sobre todo el Espíritu puede llenar nuestros corazones y encender en ellos el fuego de su amor.

 

¡¡¡¡¡FELIZ PASCUA DE PENTECOSTES!!!!


Aviso Legal - RGPD

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared