03
SEP
2022

Domingo 23 del Tiempo Ordinario



Jesús, que camina hacia Jerusalén, se da cuenta de que los sigue mucha gente; por eso, se vuelve hacia ellos y les plantea las condiciones para ser discípulos suyos.

      Para seguir a Jesús es preciso renunciar a las seguridades que proporciona la familia para crear vínculos con la "gran familia" del Reino. Y renunciar a uno mismo, para que el centro de la vida del discípulo lo ocupe Jesús y su proyecto del Reino de Dios.

      El seguidor de Jesús debe estar dispuesto a llevar la cruz, o sea, a amoldar su vida a la del Maestro, hasta el punto de aceptar el conflicto, el rechazo, el fracaso... con la vista puesta en la victoria de Cristo resucitado.

      y, por último, el que quiera ser discípulo de Jesús debe renunciar a sus bienes, para encontrar el tesoro que es Cristo y su Reino. Por ello, Jesús les dice a los que lo siguen que, teniendo ésto en cuenta, tienen que tomar una decisión; no sea que, como el que va a la guerra o quiere construir una torre, quieran empezar el camino y no sean capaces de terminar.

      Estas tres condiciones suponen un encuentro personal con Jesús y van orientadas a que nada,  ni la familia, ni las dificultades propias del camino, ni los bienes, puedan apartar al discípulo del seguimiento.


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