Para animar a sus discípulos a orar siempre con confianza y perseverancia, propone el Señor esta parábola del juez malvado y la pobre viuda.
Esta mujer reclama del juez que le haga justicia; lo hace sin cesar, una y otra vez, sin otra ayuda o aval que su propia insistencia. El juez, presentado como alguien que no cumple los mandamientos, pues ni teme a Dios ni le importan los hombres, no atiende en un primer momento su súplica; lo hace más tarde, no porque le parezca justo, sino porque esta mujer se ha puesto "cansina", lo tiene harto y quiere perderla de vista.
Jesús interpreta la parábola para que su auditorio pueda imaginar la manera de ser de Dios: si un juez tan malvado acaba atendiendo la súplica de esta mujer, con más razón atenderá el Señor el clamor de sus fieles. Por tanto, la parábola es una invitación a la comunidad cristiana para orar siempre y sin desanimarse. La conclusión nos enseña que la oración es expresión de una fe hecha confianza y que es necesaria en la espera del retorno de Jesús, de la "llegada del Hijo del hombre".
Este domingo 19 de octubre la Iglesia celebra el DOMUND, la Jornada Mundial de las Misiones, organizada por Obras Misionales Pontificias (OMP). Es el día en el que, de un modo especial, la Iglesia universal reza por los misioneros y colabora con las misiones. Se celebra en todo el mundo el penúltimo domingo de octubre, el “mes de las misiones”. Este año el lema elegido para la celebración de esta Jornada es “Misioneros de esperanza entre los pueblos».
En él, se recuerda a cada cristiano, y a la Iglesia como comunidad de bautizados, su vocación fundamental a ser mensajeros y constructores de esperanza. Esta vocación necesita el apoyo del resto de la Iglesia. ¿Cómo? Hay tres formas de cooperación misionera: personal, espiritual y económica. No se trata sólo de colaborar con la misión, sino de participar en ella.