En Betania ha muerto un amigo de Jesús, Lázaro. Al ver llorar a su hermana y a quienes le acompañan, Jesús conmovido se echa a llorar. La gente comenta: «¡Cómo lo quería!». Es su primera reacción: pena, compasión y llanto. Jesús sufría al ver la distancia enorme que hay entre el sufrimiento de los enfermos y moribundos, y la vida que Dios quiere para todos ellos.
Pero Jesús tiene fe en el Padre: «Esta enfermedad no acabará en muerte». Es su segunda reacción: una confianza total en Dios. Un día Lázaro morirá. El mismo Jesús terminará sus días ejecutado en una cruz. Nadie escapa a la muerte. Pero Dios, amigo de la vida, es más fuerte que la muerte. Podemos confiar en él y confesar, con Marta, que Jesús es «la Resurrección y la Vida».
La Conferencia Episcopal Española (CEE) presenta su campaña
con motivo del Día del Seminario, con el lema Deja tus redes y sígueme, que se
inspira en el texto del Evangelio de Lucas: “Y dejándolo todo, lo siguieron”
(Lc 5,11). La Iglesia celebrará este año la jornada en la mayoría de las
diócesis el domingo 22 de marzo, primer domingo después de la fiesta de S.
José, el 19 de marzo. «En una sociedad saturada de estímulos y distracciones,
la vocación sacerdotal se revela como un camino hacia la libertad interior y la
plenitud del corazón. Es una propuesta contracultural, porque se trata de un
compromiso para toda la vida que no antepone el bienestar individual. Pero es
una propuesta profundamente humana: vivir para los demás en clave de entrega,
con un corazón indiviso, sostenido por la fe en Dios y por la comunidad»,
explican en las claves teológico -pastorales.