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ENE
2026

4º Domingo de Tiempo Ordinario



    Comenzamos este domingo la lectura del primer discurso de Jesús en el Evangelio de Mateo, el llamado “sermón del monte”; es una especie de “manual d vida cristiana” que Jesús, como nuevo Moisés, dirige a los que ya siguen a Jesús y se adhieren, como los cuatro discípulos del domingo pasado, a los valores del Reino que él anuncia.

    De hecho, la referencia al Reino de Dios es la clave para entender las bienaventuranzas de Jesús; no es que los pobres, los que lloran o los que sufren sean felices porque sí, o porque sean mejores que otros; son dichosos porque con Jesús ha llegado el Reino de Dios, porque Dios ha optado libre y gratuitamente por ellos.

           En las cuatro primeras bienaventuranzas se declaran dichosos a los pobres de espíritu, es decir,  a los que  hacen de  Dios su riqueza,  a los mansos o no violentos, a los que sufren y a los que buscan cumplir la voluntad de Dios. En las otras cuatro se describe cómo debe comportarse el cristiano: ser misericordioso, es decir, orientar su vida al servicio de los demás; tener un corazón limpio, es decir, ser rectos y con coherencia de vida; construir la paz, trabajando por la concordia y la reconciliación de todos; y permanecer firmes, en medio de nuestro convulso mundo, en la fe y en el actuar cristiano.

           Es un programa de vida que vemos cumplido en Jesús, en su persona y en su vida. El es pobre de espíritu, manso…


    1.- Jesús ha proclamado: “Dichosos…” ¿Dónde busco yo la  felicidad?,  ¿la busco  en una  relación  humilde  con Dios?, ¿la encuentro cuando hago lo que Dios quiere? ¿o la busco sólo en mis gustos y caprichos?

    2.- Jesús nos propone una manera de ser. ¿Estoy atento a las necesidades  y  sufrimientos de los demás?,  ¿me considero persona de paz?, ¿me siento feliz cuando ayudo a los demás?

    3.- Jesús nos propone una manera de comportarnos: ¿Soy misericordioso con los demás?, ¿estoy dispuesto siempre al perdón?, ¿encuentro coherencia entre mi fe y mis acciones?, ¿mantengo firme mi fe en las dificultades que surgen en mi vida?

    Señor Jesús

    nos dejas estas Bienaventuranzas

    que sintetizan y expresan tu manera de ser,

    tus sentimientos y tus actitudes,

    por eso, te pedimos que nos ayudes

    a vivir de esta manera

    para que viendo lo que Tú nos enseñas

    busquemos identificarnos contigo,

    actuando como Tú lo has hecho,

    buscando mostrar con nuestra vida nuestra fe en ti.

    Amén.


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