03
ABR
2021

Llega la Pascua



¡El Señor ha resucitado! ¡Aleluya!

Los cristianos celebramos la fiesta más trascendente del año: el «paso» de Jesús de la muerte a la vida. Celebramos el misterio esencial de nuestra fe. Celebramos el triunfo de nuestro Salvador sobre la muerte y el pecado.

En este tiempo, el Señor resucita en cada uno de los enfermos que, sin la compañía de sus seres queridos, luchan por superar la enfermedad. En el personal sanitario, que con su entrega arriesga su vida por salvar la de otros, y que trasladan a los enfermos el calor de sus familias durante su convalecencia.

El Señor resucita en cada casa donde habita la soledad; en las residencias de ancianos; y también en las cárceles. En los que permanecen en albergues y centros de acogida. En las familias que pierden sus ingresos en estas circunstancias dramáticas.

El Señor resucita en los que ahora trabajan con dedicación y afán; en los voluntarios; en los que ofrecen su hombro; en los que dan lo que tienen, en los que pacientemente permanecen en su casa.

El Señor resucita en los capellanes, en los sacerdotes, en los consagrados.

El Señor resucita allí donde tan reconfortantes son las palabras de aliento y tan necesario el consuelo; donde una voz cálida y cercana abriga de calor humano el aislamiento de enfermos y la soledad de quienes ya partieron. El abrazo fraterno de Cristo resucitado alcanza a padres, hijos, hermanos, amigos… que no pudieron mirar sus rostros ni despedirse.

El Señor resucita en cada uno de nosotros. Por eso con nuestro corazón y en nuestra mente celebramos la Pascua. Y lo hacemos con el recuerdo de todos y cada uno de los que perdimos.

Lo hacemos confiados en la persona de Jesucristo, que resucitado ha vencido a la muerte.

Las campanas suenan este Domingo para anunciar la resurrección y la esperanza.

Jesucristo ha resucitado, anuncia y realiza la victoria de la vida  sobre la muerte. Somos testigos de esta esperanza.


Aviso Legal - RGPD

Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared