14
FEB
2026

6º Domingo de Tiempo Ordinario



    Las enseñanzas de Jesús no pretender abolir la ley, sino llevarla a sus consecuencias más radicales. Según la doctrina de los fariseos, el hombre debía practicar las buenas obras que le hacen justo ante Dios y  le alcanzan la  salvación.  Sin embargo, habían  caído  en la casuística y en la trampa de los mínimos imprescindibles.

           Jesús propone algo más, una vivencia de la ley desde dentro, sin barreras, a fondo… en plenitud. Para ello propone seis antítesis en las que, frente a la letra de la ley, Jesús propone su interpretación y, al final, la clave para entender sus exigencias: "Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto", es decir, vivir con la mirada fija en Dios y sin poner límites al amor.

           Hoy leemos  las cuatro primeras antítesis:  el  no matarás se refiere a cualquier ofensa hecha a un hermano y la reconciliación es necesaria para el culto y la relación con Dios; el adulterio empieza en el corazón; el divorcio  y las uniones ilegítimas son rechazadas; y el juramento debe ser sustituido por la transparencia en las palabras.


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